viernes, 25 de diciembre de 2009

Ding ding dong

Pues, vale, otra Navidad. Y con lluvia, en mis ciudades (Madrid, Murcia, Oropesa). Esa es la que hace ahora, realmente, "ding ding dong" en el alféizar de la ventana (así, con acento, que si no es verbo, del árabe antiguo: la que toma posesión, toma ya). O sea, que el ding ding dong no viene del cascabel del villancico, a pesar de la fecha en la que estamos. Madrid, Murcia, Oropesa... Oiga, que Oropesa no es una ciudad. Ya, pero como si lo fuese (lo seriese, que decíamos en mi barrio). Cosa de la impronta, la señal que te deja en tu memoria. Antes decíamos en el corazón, pero queda como más técnico o real eso de la memoria. Pero nunca he pasado una Navidad en Oropesa ni en Murcia: todas en Madrid. Cincuenta y ocho Madrides navideños, uno tras otro, todos distintos: lluvia, viento, sol, penas, desazón, extrañeza (yo no soy de aquí, pero sí lo soy: eso es extrañamiento), risas, cariño, amigos, familia, y pocas nieve, pero algunas. Este año toca lluvia y algo de frío, pero se puede pasear por las calles mojadas, por las calles de una de mis ciudades.

martes, 12 de mayo de 2009

Pete Seeger

El pasado 3 de mayo, este monumento vivo de la llamada, en otro tiempo, música folk cumplió 90 años, en el escenario, con la voz temblorosa de estos últimos años, acompañado de su inseparable nieto Tao Rodríguez-Seeger y de otros cientos de músicos que le homenajearon. Hace más de 40 años empecé (junto otra tanta gente, en parte gracias a grupos tan raros ahora como Nuestro Pequeño Mundo) a oir su música (igual que empecé a hacer otras tantas cosas). Supe que, antes de Bob Dylan y Joan Baez hubo un Pete Seeger, un Woody Guthrie, un Cisco Houston, un Leadbelly. Empezaba a dejar de ser difícil encontrar discos suyos, siempre en directo, hasta esa maravilla de muy principios de los '70 (en España) de "My rainbow race". Le ví actuar en Madrid, supongo que alrededor de 1977 o 1978, ya acompañado por Tao Rodríguez. Sabía de su compromiso de primera hora con la II Republica Española, que explicaba por qué casi hasta esa actuación suya en Madrid no se podían oir en España sus versiones de las canciones de la Brigada Lincoln. Pero de lo que no he llegado a ser consciente hasta hace unos días es de lo que tuvo que pasar en su propio país, gracias al Comité de Actividades Antinorteamericanas (eufemismo de tribunal de purga política) del senador Macarthy. Buscando por Internet noticias sobre la celebración de su 90 cumpleños, llegué a un enlace de un vídeo de su actuación, junto con Teo y Bruce Springteen, en la toma de posesión de Barak Obama como presidente de los USA (aún se vé el vídeo, aunque la multinacional que explotó -en los peores sentidos posibles- la difusión del acto lo haya intentando retirar de Youtube: http://www.youtube.com/watch?v=3YlLtmMV8zs&feature=related): qué gusto verle en activo, aunque apenas cantara "This land is your land", y oir la voz potente y clara de Teo (incluso por encima de la de Bruce). Debajo del vídeo había una lista de comentarios. Uno de ellos no podía ser más significativo. "Un admirador de Stalin cantando el himno del Partido Comunista de los USA...." Como siempre, se les olvida añadir que Pete sufrió la persecución del citado Comité, sobre todo porque se negó a declarar sobre sus preferencias políticas y la adscripción de amigos suyos a ese PCUSA. No podía grabar discos en estudio, ni dar conciertos en grandes auditorios, desde principios de los '50 hasta avanzados los '60. Justo los que le acusaban de ser admirador de Stalin, emplearon con él técnicas stalinistas, sin muerte ni torturas físicas, pero inhabilitándole como trabajador o como simple ciudadano. Pero siguió cantando hasta hoy, afortunadamente. Eso es lo grande. Por muchos años más, Pete (ver http://www.peteseeger.net/, para encotrar mucha información sobre él).

martes, 3 de febrero de 2009

The day the music died

Y va de aniversarios. Hoy, 3 de febrero de 2009, es el 50 aniversario del "día en que murió la música". Afortunadamente no fue así. Me explico. Hoy, hace 50 años, se estrelló el avión en el que volaban, en una gira estenuante para el tiempo que corría, Buddy Holly, Ritchie Valens y The Big Bopper. Aunque el enlace lleve a lo que la Wikipedia.es dice de ellos, para resumir, fueron tres pioneros del Rock and Roll, sobre todo el primero. El impacto que causó en los jóvenes aficionados de América y Europa de la época llevó a denominar ese día como el que murió la música, según Don MacLean. Como digo, afortunadamente no fue así, y su semilla (y la de otros muchos, ahora vivos o muertos) fructificó en los mismísimos Beatles y los Rolling Stones, incluso, pero también en muchos grupos musicales americanos, británicos (los Hollies tomaron su nombre del apellido de Holly) y españoles. Por eso más bien habría que haber dicho: "la música ha muerto, viva la música", o algo así.

miércoles, 14 de enero de 2009

El año de Darwin




Feliz año nuevo. Entramos en 2009, el año del doble centenario de Darwin. Por un lado, esto sí, el bicentenario del nacimiento (el 12 de febrero) y el 150 aniversario de la publicación del Origen de las Especies, la obra que marca el inicio de la teoría evolucionista, lo que es como decir el inicio de la biología actual. Muchas celebraciones nos esperan. Para abrir boca, conviene visitar Darwin Day Celebration, o el Darwin Correspondence Project, y sobre todo la recopilación en Internet de todos los trabajos de Darwin (ilustraciones incluidas), aunque sea en inglés. Disfrutemos y aprendamos, sobre todo esas gentes que se empeñan en negar, con muy pocos, si alguno, argumentos a favor, las evidencias científicas que apoyan la teoría iniciada por él y por Wallace, incluso hasta en puntos que, por los conocimientos de su época, ellos no podían ni imaginar.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Pero, ¿hay alguien ahí?

Sí, esto de los blogs es así. Si no te publicitas, no te comes un rosco, como en todo. Porque, a ver, ¿quién va a buscar una manopla huraña por el monte? ¿Cuántas manoplas hurañas hay en el mundo mundial? Y si pusiera nombre y apellidos. Pues eso, la familia me leería y ya está. Tampoco es que me prodigue mucho en los escritos. Y es que, después de un largo día de trabajo, no contribuye mucho a la inspiración que, cuando uno encuentra un ratito para sentarse delante del ordenata, el vecino empieze a atacar con el ¿hip-hop latino-rumbero-cañí? Ya lo decía el sabio Muncada: el mon se está tornan boch (perdóneseme la ortografía, no soy de allá). Lo que significa que hay muy pocas cosas nuevas under the sun. Y por ahora me he ganado el sueldo. A ver si el próximo día se me ocurre algo mejor.

jueves, 30 de octubre de 2008

La Reina habla

Pues menudo lío se ha armado con las declaraciones de la Reina Sofía a una periodista, tan modosita ella (la periodista, y también la Reina). De entrada, lo que se debería discutir es si los miembros de la familia real pueden o no expresar en público sus opiniones personales. Que las tienen, claro, como todos, y se supone que deberían ser más fundadas por su formación intelectual, que también se supone. Sorprende a muchos que enlacen con las de los sectores conservadores de nuestra sociedad (esperemos que lo que se ha hecho público no sea una polarización de la periodista transmisora). Pero a nadie debería extrañar que un miembro de una familia cristiana practicante tenga estas opiniones, es coherente. Otra cosa es que, teniendo en cuenta el cargo que ostentan sea prudente que muestre en público esas opiniones, muy respetables, aunque uno, y más gente en nuestra sociedad, no las comparta. La verdad, si los miembros de la familia real no van a votar para mantener una especie de neutralidad política, no sé por qué se ha dejado la Reina hacer esas declaraciones.

domingo, 12 de octubre de 2008

¡Tierra, trágame!

Eso es lo que decían los personajes de las historietas de los tebeos como Jaimito o el propio TBO cuando metían la pata. Eso es lo que habrá pensado Mariano Rajoy cuando se dió cuenta de que el maldito micrófono no estaba apagado. Y es que no caben excusas del tipo "donde dije coñazo quise decir cañonazo", como indicaba una viñeta en "Público", porque se oyó claro aunque no alto. Menudo alboroto se ha organizado en medios de la oposición a la oposición. Tampoco hay para tanto: hace muchos años ya dijo Georges Brassens aquello de "cuando la fiesta nacional yo me quedo en la cama igual, porque la música militar nunca me supo levantar" (en versión de Paco Ibañez) y hasta en tiempos del extinto dictador lo podíamos oír por estos pagos. Claro que, un año antes de publicar su "Mauvaise reputation", Brassens no había grabado un anuncio llamando a la ciudadanía a homenajear a la patria en tan señalada fecha, en pose de jefe de Estado, como lo hizo el jefe de la oposición (y así nos lo han recordado abundantemente los medios próximos a la oposición a la oposición) hace un año y tres días. En tal situación, al autor de la metedura de pata solo le quedaban dos posibilidades: meterse efectivamente bajo tierra y esperar a que escampara (en aspecto figurado, pero también real, que la que cayó en Madrid la noche antes del evento aludido fue buena) o, hacer de tripas corazón (¿y eso cómo se hace?, que diría Millás) y capear el temporal, insisto, en sentidos real y figurado. Rajoy fue valiente e hizo lo último (realmente, no tenía otra salida: no es Brassens). Y allá se fue, a ver el desfile con cara de circunstancias y mirada en el cielo, aunque no pasaran muchos aviones. Tuvo suerte, porque el comité de recepción habitual desde que gobierna Zapatero es de reacciones lentas y practicó lo programado: algún abucheo a la Ministra del ramo, a la que no perdonan que no tenga pelo en el pecho, y fuerte abucheo al Presidente del Gobierno. Le queda todavía el calvario paradójico de la burla de los propios, de su oposición en la oposición (los copes, mundos y demás), ya que los comentarios de la oposición a la oposición han sido benévolos (aun entre pedorretas mal contenidas por la mano en la boca), e incluso la Ministra del ramo, caballerosamente, le ha tendido un capote. En cualquier caso, y buscando siempre el lado bueno, Rajoy posiblemente haya aportado un eufemismo nuevo al diccionario del castellano moderno: cuando un niño o un adulto nos dé mucho la lata, podremos decirle: “¡deja ya de darme el desfile!"